MENSAJES DE NAVIDAD DE EVITA
1947
"Quiero ser la voz de mujer que comprende y agigante a través del éter ese maravilloso toque íntimo, un poco alegre y un poco melancólico, que debe poseer la Nochebuena de Jesús."
Queridos descamisados de mi Patria:
En esta memorable hora de la paz del Divino Redentor, tregua cristiana de Nochebuena, quiero llegaros al corazón con el mensaje de una mujer que habla para el pueblo, porque viene de él y comparte día a día sus grandezas y sus desánimos, sus inquietudes y sus alegrías. Es el instante propicio para el compañero que evoca un año de tarea noblemente compartida. Es el momento maravilloso de la fe, de la generosidad, de la amistad, del amor por el débil, por el alejado, por el solitario.
Quiero ser la voz de mujer que comprende y agigante a través del éter ese maravilloso toque íntimo, un poco alegre y un poco melancólico, que debe poseer la Nochebuena de Jesús. Estar simbólicamente con mis “descamisados” en el alborozo de su mesa justicieramente repleta. Participar de su alegría de trabajadores, como la del evangélico José, el carpintero de Judea. Ser un invitado más en cada pueblo, en cada alejada y remota tertulia, en selva, río, montaña, serranía, allí donde se halle un argentino con esperanza y con fe en su país y en la mano abierta y amiga de sus gobernantes.
No quiero volver a repetir palabras que más que en las bocas están ya en los corazones del pueblo. No quiero insistir que vivimos en la tierra de la paz, y que la Divina Providencia nos da, día a día, muestras inequívocas de su complacencia para demostrarnos aquella verdad. No quiero, en esta hora dulce y animada, forzaros a la evocación de tierra y pueblos más desdichados, por donde cruzó en mala hora la incomprensión y el error de los hombres, desatando la guerra. La piedad cristiana nos ha hecho pensar en nuestros hermanos del mundo, y la Argentina tiene sus surcos y sus rodeos para ellos, restañando heridas y devolviendo al mundo aquella nuestra palpable bondad de la vida que nosotros queremos para todas las caras: la sonrisa.
Como lo pidió vuestro líder, como lo deseo yo, como lo solicitamos humildemente al Altísimo, en esta Nochebuena, más que nunca “queremos que las generaciones argentinas aprendan a sonreír desde la infancia”. Para devolver a otros pueblos y a otras tierras la sonrisa, para hacer de esta felicidad nuestra la felicidad futura de otros seres humanos, es nuestra rogativa de Navidad que quiere compartir con vosotros.
Allí donde estáis, descamisados del país, allí donde comáis esta noche el pan dulce augural y la sidra espumosa de la celebración popular por excelencia, allí donde brindáis por los vuestros y por los ajenos a vosotros, allí quiero estar yo, para recordaros que vivimos y luchamos por un gran país. Que nuestro orgullo de triunfadores de la injusticia entre clases es la mejor prueba de que estamos en el camino de Dios. Que nuestra satisfacción generosa de este instante, florecido y aromado por risa de los niños, es el mejor galardón de esta batalla anual por el sostenimiento de nuestras conquistas vitales, humanísimas, casi íntimas en cada ser que lucha, piensa y sueña cada día en un más alto escalón de la condición humana.
Nuestra victoria es la más maravillosa de las victorias: es la victoria del hombre, es la victoria de la esencia misma de Jesús: el hombre.
Supimos que el hombre no es un mecanismo de relojería, ni una maquinaria sometida a prueba de eficiencia y cuadro de desgaste; supimos que el hombre es, ante todo, un pobre corazón lleno de amor, y rebosante de pasión por la vida. Supimos que el hombre es, en primer término, ansiedad, miedo, esperanza y voluntad; desterramos de los argentinos el miedo que envilece a los pueblos y la ansiedad diaria por el sustento, que condiciona y abruma la formación de la familia y de la Patria. Con ello volvió a los argentinos el fervor por su voluntad de trabajo, al devolverles la justicia Y al fin hemos hecho que, de las excelencias del argentino, sea la esperanza cristiana de la fe en su pueblo !a más maravillosa de las resurrecciones Eso es mis queridos descamisados, lo que hemos hecho y seguiremos haciendo por el triunfo del corazón del hombre. Eso: acercar el amor y el gozo del pan, al mayor número. Que desde La Quiaca a la Isla de los Estados se viva cada jornada con mayor fervor por la vida. Que sea la sonrisa, la amplia sonrisa de la paz y de la justicia, la contraseña de los argentinos dentro del mundo.
En esta noche apacible, llena de luces, cuando las estrellas parecen más cercanas a la Tierra, y la convocatoria evangélica de las campanas nos pone en la suave meditación de la belleza de Cristo, es cuando pienso más en todos vosotros, descamisados de mi jornada diaria. Pienso en vuestros hijitos redimidos de la inquietud del futuro, pienso en vuestras mujeres, para quienes la vida es, ante todo, la tibieza de un hogar sin problemas inmediatos, pienso en vuestros enfermos, en vuestros allegados, en toda esa serie de pequeñas cosas, dichas entre risas, que tiene la Nochebuena del pueblo, y me ruedan las lágrimas. Porque soy de vuestra misma madera, y me estremece pensar, siquiera por un instante, que la mano de Dios no hubiese señalado, como mujer del Presidente, otro camino de obligaciones protocolares que no fuera este, el más dulce, el más recio, el más maravilloso de todos: el de estar latiendo y vibrando junto a vosotros. El de estar con mi pueblo, y por mi pueblo, para mi mismo pueblo. El de elevar ahora, junto a mi marido, en la hora del brindis de augurios, esta sola plegaria: ¡Que sean eternas para la Argentina estas sonrisas de paz de Nochebuena! Que dónde quiera que nos encamine el destino como país, sea nuestra meta y sea nuestra primera preocupación, imitando humildemente a Cristo, el corazón del hombre y el amor por el prójimo. Así sea, descamisados de mi Patria.
1949
"Con amor hicimos nuestra ventura y queremos hacer la ventura de nuestros hijos. Nos guía una estrella en la alta noche, y a los pies de los más pobres, de los más pequeños, de los más olvidados, depositamos la fe y la esperanza. Porque, lo hicimos, porque lo hacemos, estamos en paz con nosotros mismos, y con la vida."Mis queridos descamisados:
Os habla una mujer del pueblo que no quiere faltar a la cita de la bondad y del amor.
Os habla una amiga con la cual habéis compartido las preocupaciones y las alegrías de un largo año de tareas.
Os habla un corazón que late al unísono con vuestros sentimientos y un alma que siente vuestras mismas inquietudes.
Esta es la noche de la tregua más dulce en la jornada. Junto a todos nosotros, está al fin el espíritu de Jesús. Este pan augural que partimos, esta sidra diáfana que moja nuestros labios, tienen el claro símbolo de la unión y el amor. Estamos definitivamente juntos. Estamos unidos en el triunfo y en la esperanza. Pero en esta noche no resalta nuestra soberbia, sino nuestra humildad.
Es mi corazón de mujer ansiosa por su país quien os dice a través del espacio: Feliz Navidad: Esta noche, reunidos en los hogares de nuestra Patria feliz, dirigimos al mundo este mensaje de Navidad para elevar ante los ojos de una humanidad doliente la verdad magnífica de nuestro corazón. En la tierra dichosa de nuestros mayores, donde el hombre ha sido redimido por Perón, donde la humildad es un bien y la pobreza un título a la mejor parte del común patrimonio, casi no hablamos ya: latimos.
El corazón dicta nuestros actos, y la sangre nueva que fluye del corazón argentino alienta los ideales peronistas de nuestra Patria renacida. Corra esta palabra de esperanza que me enseñó la fe, y este latido de amor que me infundió el abrazo de los tristes y los desamparados, por todos los canales profundos que abrió en el alma del hombre la palabra grave y el latido cálido de nuestra doctrina.
Con amor hicimos nuestra ventura y queremos hacer la ventura de nuestros hijos. Nos guía una estrella en la alta noche, y a los pies de los más pobres, de los más pequeños, de los más olvidados, depositamos la fe y la esperanza. Porque, lo hicimos, porque lo hacemos, estamos en paz con nosotros mismos, y con la vida. Nada nos arredra, todo nos alienta, porque la causa emprendida prosigue por los rumbos que señaló el elegido. Y si al cabo de la empresa podemos sentir que la dulzura pudo más que la violencia; que el amor pudo más que la fuerza; que la mano amiga, aunque vacía, pudo más que una garra cargada de oro; que no cedimos a la fría razón sino a las lágrimas, y que un niño desvalido fue para nosotros más que un rey, habremos cumplido con el supremo dictado que nos congrega esta noche a través de los siglos.
Los ideales de nuestro presidente, General Perón, tan puros y brillantes como este lucero que apunta en el cielo austral de nuestra inmensa Patria, están orientados con la misma luz guiadora que alumbró el nacimiento. Y acaso podemos decir con razón que la prometida tierra donde el mundo hallará la paz, el trabajo y el pan, la tierra donde se levantarán las mieses y crecerán los hijos superiores, sea esta misma tierra que pisamos nosotros, donde imponemos la justicia, la igualdad, la esperanza y la paz
Estemos alegres; porque esto es así. Lo es, porque en el pecho de mi pueblo, en mi pecho, alienta la convicción profunda de nuestra grandeza en los bienes y de nuestra grandeza en el alma. Lo es, porque tratamos de comprender todos los dolores, todos los sufrimientos que la vida inevitablemente trae consigo. Lo es, en fin, porque nos sentimos destinados a un dichoso, pródigo y fecundo porvenir.
Estemos alegres en la noche, entre todas las noches, en que se exalta la fraternidad, la amistad y el amor. Nos envuelve una atmósfera de siglos, y en esa atmósfera domina la presencia de una gran sombra. Tiene los ojos muy dulces, y de sus labios fluyen estas palabras: “El que quiera ver, que vea. El que quiera seguir, que siga”.
1950 (fragmento)
...Anoche, como todos los años, al promediar la nochebuena, hablé a los descamisados en un mensaje radial. Les dije que para mí la nochebuena les pertenece con derecho de propiedad exclusivo.
La nochebuena es de los pobres, de los humildes, de los descamisados desde que Cristo, despreciado por los ricos que le cerraron todas las puertas, fue a nacer en un establo...y ¿acaso los ángeles no llamaron a los pastores, a los hombres más humiles y pobres de Belén...y únicamente a ellos le comunicaron la buena nueva que venía a alegrar el mundo?
Únicamente a los pastores, a los humildes, a los pobres les fue anunciada la "paz a los hombres de buena voluntad..."
1951
“Nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad”
Esta noche hacemos una tregua de amor en el camino de nuestras luchas y de nuestros afanes; y sólo pensamos en las cosas buenas y bellas que nos ha regalado la vida en el año que se acaba hundiéndose ya como un cometa en el horizonte de la eternidad, dejándonos una estela de recuerdos en el alma…
No puede haber amor donde hay explotadores y explotados.
No puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables.
Porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad.
Y por fin, yo me permito reunir simbólicamente la copa con que brinda cada uno de ustedes con mi propia copa, que contiene la misma sidra humilde, con la misma sencillez de nuestro corazón.
Levanto al cielo con ella los deseos, los sueños y las esperanzas de todos, para que en esta noche prodigiosa el amor infinito los toque con la vara de sus milagros y los convierta en realidad.


Comentarios
Publicar un comentario