ENCUENTRO DE SABERES COMPAÑEROS - PALABRAS PRELIMINARES



Con los entrañables amigos del Colectivo Cultural Patios Compañeros hace rato que venimos dándole vueltas a una idea: Recopilar y difundir relatos en primera persona de nuestros compañeros. 



Relatos que crucen todas las épocas, todos los dolores, todas las esperanzas. 

Relatos con cicatrices, con amores, sin olvidos. 
Relatos de gente de a pie. 

La idea fue tomando cuerpo. Fuimos por más. ¿Si le pedimos a los compañeros que nos cuenten como fue el chispazo que los hizo peronistas para siempre? ¿Qué evento, que circunstancia, que persona los hizo ser parte de una historia colectiva en permanente construcción? Que nos cuenten en definitiva cual fue SU 17 de Octubre 


Surge otra inquietud ¿cómo hacemos para que el relato se haga palabra? se trasmita? Entonces aparece la herramienta: con un taller de historia. Un lugar y un tiempo donde encontrarnos para poder contar, cuestionar y reconocer que somos sujetos políticos, sujetos históricos. 


Un lugar y un tiempo para sacar al peronismo del ámbito de lo arqueológico. 


Y es así como llegamos a este ENCUENTRO DE SABERES COMPAÑEROS, donde cada uno podrá compartir con el resto como resignificó el 17 de octubre y lo hizo sentir parte de la construcción de la historia colectiva



EL TALLER COMO DISPOSITIVO ANALIZADOR

GRICELDA DIRIÉ 


"El taller constituye un dispositivo provocador de cambios porque es una forma de trabajo que permite proponer acciones pedagógicas tendientes a lograr la circulación de significados diversos, la toma de conciencia, la comprensión, la elaboración de interpretaciones y, específicamente la iniciación de procesos de reflexión. Se piensa así al taller, como el espacio de comunicación pedagógica en el que continuamente se construyen y reconstruyen categorías teóricas, significados y discursos." Liliana Sanjurjo (2018) 

Podría decirse que lo potente del taller es en el desarrollo de procesos de relaciones interpersonales y aprendizajes sociales, puesto que las tareas se dan en una combinación de actividades individuales y grupales, habilitando la construcción de representaciones tanto personales como compartidas, en un trabajo de elaboración permanente a partir de momentos de comunicación, diálogo y discusión. En otras palabras, es un espacio que plantea modificaciones, ya sea en los marcos teóricos como en las relaciones, tanto emocionales como sociales. 

Pensar en el trabajo en taller, no es pensar en un espacio sin contenidos, ni en un momento de simple actividad práctica, sin relación con una teoría, esto sería desnaturalizar el espíritu mismo de esta forma de trabajo. Al contrario, cobra sentido porque se parte de contenidos teóricos propios de cada taller, además de ser el espacio de organización de experiencias, lugar de concretización de comentarios, de escritura de narrativas, de desarrollo de la reflexión, entre otros. En este sentido conlleva a la construcción de conocimientos, de búsqueda, de cuestionamiento, de creación, que demanda tanto el coordinador a cargo del taller como de los sujetos participantes, un ejercicio continuo. Es un espacio en permanente construcción. Es un encuentro entre coordinadores y sujetos sociales sostenido por el interés, el cuestionamiento, análisis, la interpretación. Espacio en el que se reemplaza el trabajo individual y competitivo por el trabajo solidario y comprometido basado en la curiosidad. Como diría Freire (1999): 

“La curiosidad como inquietud indagadora, como inclinación al desvelamiento de algo como pregunta verbalizada o no, como búsqueda de esclarecimiento, como señal de atención que sugiere estar alerta…” (Freire 1999:33) 


¿QUÉ FUE EL 17 DE OCTUBRE DE 1945?

ESTEBAN LANGHI 


¿Qué fue el 17 de octubre de 1945? Tanto una fuerza masiva espontánea que conquista de golpe el espacio público como una paciente construcción de poder que maduró finalmente en esa fecha precisa. 

Las dos ideas son correctas para describir aquella jornada nacional del 17 de octubre de 1945 que tuvo epicentro en la plaza de Mayo de la ciudad de Buenos pero que se manifestó en los más variados puntos de nuestro país. 

La clase trabajadora hacía su definitivo ingreso en la historia política argentina y no abandonaría más ese lugar estratégico. 

Llegaba a una plaza que haría suya para siempre, exigiendo la liberación de quien a través de actos de gobierno hasta ese momento impensados, le había comenzado a devolver lo que por derecho le correspondía: aumentos salariales, mejoras en las lamentables condiciones de trabajo que padecían los trabajadores y trabajadoras argentinos, regímenes de jubilaciones masivas, ordenamiento del trabajo rural hasta ese momento prácticamente esclavo, creación del aguinaldo, etc, etc. 

La relación política y afectiva entre ese pueblo y el coronel Juan Domingo Perón, nacida a partir del accionar del nuevo líder desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, tenía en esa jornada de octubre su momento definitivo. El pueblo argentino tributaba con su lealtad y su cuerpo en la calle las medidas generadas y empujadas por este hombre al que ya nunca abandonarían hasta su desaparición física casi treinta años después. 

Nacía en aquellas álgidas jornadas de octubre el Peronismo, movimiento político hijo de las ideas y las acciones de su líder y, fundamentalmente, de la movilización popular y la lealtad de un Pueblo que lo elegía su conductor. 

Auténtica bisagra de la historia política argentina, habrá un antes y un después del 17 de octubre de 1945. La lucha, la movilización, la conciencia y la lealtad de la clase trabajadora con su líder, lo hizo posible. 

LA VIGENCIA DE UNA ELECCIÓN INELUDIBLE

ESTEBAN OSORIO / ANNABELLA ARPESELLA 


La vigencia del 17 de Octubre no se agota en su impacto disruptor en la historia política argentina, ni en su condición de fecha emblemática para el Movimiento Nacional. Hay más. 

El 17 es la representación simbólica de una elección ineludible. Una forma muy nuestra de toma de conciencia colectiva. Somos argentinos porque somos peronistas. Somos latinoamericanos porque somos peronistas. Y somos peronistas porque somos trabajadores. Aunque no tengamos trabajo. 

Cada vez que se descubre, elige, acepta, la pertenencia a una historia y sobre todo a un destino en común hay un 17 de Octubre. 

Cada vez que nos reconocemos como trabajadores que defienden sus derechos, hay un 17. 

Cada vez que se exige Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Territorial hay un 17. 

La vigencia, entonces, radica también en esta capacidad de recrearse permanentemente. De nacer siempre. De enamorar siempre. 

Peronistas no nacemos: nos hacemos. 

Con contradicciones, con tensiones, con alegría, con pasión 

Y ese momento donde la certeza nos atraviesa porque ya elegimos, ya aceptamos, ya descubrimos, es nuestro 17 de Octubre

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