ENCUENTRO DE SABERES COMPAÑEROS - HISTORIA ARGENTINA CON DRAMA Y HUMOR


"Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengamos historia, no tengamos doctrina, no tengamos héroes ni mártires

Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como una propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas"

RODOLFO WALSH

HISTORIA ARGENTINA CON DRAMA Y HUMOR

SALVADOR FERLA


Buenos Aires, Mayo de 1974
PREMISAS GENERALES 


José maría Rosa suele ilustrar la importancia de la historia con estas palabras: 

"Una sociedad no es una entelequia a desarrollar fuera del tiempo, una maquina que se construye pieza a pieza. Una sociedad es un cuerpo real y vivo, con raíces que se clavan en el pasado y ramas que se dirigen hacia arriba" 

Juan bautista Alberdi, agudo y esclarecido en su ancianidad, escribió: 

"Entre el pasado y el presente hay una filiación tan estrecha que juzgar el pasado, no es otra cosa que ocuparse del presente. Si así no fuera, la historia no tendría interés ni objeto. Falsificad el sentido de la historia, y pervertís por el hecho toda la política. La falsa historia es el origen de la falsa política." 

Cicerón la llamo "maestra de vida". ¡De haberlo sido viviríamos en el mejor de los mundos! Por eso, adhiero a los conceptos transcriptos con una importante salvedad. La pedagogía de la historia es siempre imperfecta, porqué así como en el régimen republicano el pueblo no delibera ni gobierna si no a través de sus representantes, la historia no habla si no por intermedio de los historiadores. Los hechos no varían pero se nos presentan con el lenguaje, la sintaxis, la ortografía de su relator, dicen lo que él quiere que digan, según los ordena, los valora, los subraya o los deja perder en la intrascendencia, con una intención o con una consecuencia que no puede ser otra que la de formar en el lector idéntico criterio valorativo. 

Aquello del "Juicio inapelable de la historia", no es más que un difundidísimo pero inconsistente lugar común. La historia no es un tribunal que da sentencias y menos aún con carácter de inapelables. Puede aspirar a convertirse en una memoria ordenada y razonada de los pueblos , una consciente y actuante experiencia colectiva. Pero aún no ha llegado a eso. Por ahora simplemente ayuda a comprender el pasado y a través del pasado el presente. 

Toda historia es dramática. Porque la dramaticidad es una cualidad específica de la vida humana; es el precio de la inteligencia. La dramaticidad es también el resultado de la naturaleza conflictiva del fenómeno humano llamado civilización. Éste tiene dos caras, dos dialécticas. En una, el hombre dialoga con la naturaleza y la domina, la penetra. En otra, el hombre explota y oprime al hombre. Por esos las civilizaciones nacen enfermas de complejo de culpa. Tenemos pues dos orígenes específicos de la dramaticidadde lo histórico: la inteligencia y la civilización. 

Toda historia es contemporánea. Salvo en el orden religioso, no hay verdades eternas. Todas son relativas y coyunturales, pues nuestro modo de conocer y valorar está condicionado por la situación y su perspectiva. Ningún historiador puede evadirse de ese condicionamiento que le crean la herencia cultural, la problemática de su tiempo y la perspectiva del futuro. Y en la hipótesis absurda de que alguien pudiera historiar desde una altura mental que lo pusiera a salvo de toda contaminación de la realidad circundante, el resultado sería una expresión estética carente de finalidad social. Toda historia contiene elementos de contemporaneidad y parcialidad puestos en ella consciente o inconscientemente por el historiador, y es bueno y necesario que así sea porque ése es el ingrediente indispensable para vivificarla. 

…el patrón valorativo que utilizo es el pueblo. El pueblo como sujeto y objeto, como medio y fin; el pueblo presente o ausente, protagonista o víctima… Me propongo una historia populista, convencido de que la redención social de quienes necesitan ser redimidos, la reivindicación de los que esperan ser reivindicados, la reparación en fin del mal que la historia ha causado en los humildes constituye la más alta finalidad. 

…como antítesis del individualismo liberal y como variante de la hermenéutica marxista, esencialmente económica, trazo una línea que arranca de Murillo y se continúa en Artigas, Dorrego, Rosas, Yrigoyen y otro que voy a mencionar después, que es una línea humana, configurada por la actitud vital de estos personajes frente a las masas populares, su asimilación psicológica y su nexo afectivo con ellas, lo que le confiere una representación arquetípica mucho más importante que la jurídico – institucional. Dorrego era capaz de alternar con gauchos, indios y negros, y esa capacidad o su ausencia es la que realmente distinguió a saavedristas y morenistas, unitarios y federales, en una dimensión histórica totalmente descuidada por los historiadores. 

Propongo una historia de problemas desde el punto de vista del pueblo. Una historia esencialmente democrática. Porque el pueblo ES la democracia. 

…me propongo una historia socialmente desde abajo, geográficamente desde el interior, políticamente a partir de la Patria Grande futura… Hoy la historia debe ser social, porque hoy creemos que lo que merece ser contado son los problemas del hombre, como individuo, como comunidad y como humanidad… 

Raul Scalabrini Ortiz hizo el aporte más trascendente al hacer la historia de los ferrocarriles y del empréstito Baring, con una conclusión que sintetizó así: Somos un país sin realidad. (Es decir, sin conocimiento o sin conciencia de su realidad intima, verdadera)… 

A este descubrimiento le siguió otro de gran envergadura e íntimamente ligado al anterior: el de la destrucción deliberada del viejo país criollo, el país de Murillo, de Artigas, Rosas, Peñaloza, y que con él se había perdido nuestra conciencia nacional como elemento activo, dinámico, operante; porque en el concepto nación con el que se construyó la nueva Argentina presuntamente europea, se excluyó nada menos que el pasado y la raza, el pueblo y la tierra. El revisionismo se propuso reivindicar al viejo país convencido de que su nostalgia y la solidaridad con él serían factores decisivos para resucitar la indispensable conciencia nacional … Este revisionismo, por lo tanto, no es una posición académica sino un movimiento cultural de hondo contenido político, que aspira a suscitarle a la Argentina criolla una continuidad. En el marco de nuestra aún vigente sujeción colonial es una herramienta de liberación tendiente a recuperar nuestro SER histórico. En él hay tendencias, matices y sectarismos; pero su punto de unidad está en estos dos elementos que son su esencia y su gloria: la toma de conciencia de nuestra sujeción colonial y la reivindicación de la Argentina criolla como premisas insustituibles para elaborar una política nacional, cualquiera que sea el modelo político que se proyecte. 


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